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Papel de los Genes PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Unicolombia   
jueves, 23 de octubre de 2008

PAPEL DE LOS GENES

 

Las funciones genéticas del cromosoma X parecen ser más complejas que las del Y. Se requiere la presencia del par XX para que las células germinales primigenias del ovario se transformen en oocitos. Uno de los cromosomas X de todas las células corporales con excepción de las germinales, se inactiva al azar en una etapa temprana del desarrollo embrionario; por lo tanto, en términos generales, solo es funcional el mensaje genético de un cromosoma X (hipótesis de Lyon).

Recientes investigaciones indican que el órgano génesis testicular embrionaria, a partir de la gónada indiferente, es inducida por una proteína de la membrana plasmática celular, el antígeno H-Y, cuya síntesis es determinada por un gen (o grupo de genes) situado en el cromosoma Y en cooperación con otros genes localizados en el cromosoma X o en un autosoma. Por consiguiente, en ciertas circunstancias, el antígeno H-Y es expresado en ausencia del cromosoma Y y se pueden producir machos XO y XX .

 

Se sabe, también, que en el cromosoma X del macho hay un gen que induce la síntesis de la proteína citoplasmática receptora de la dihidrotesterona, y en cuya ausencia esta no puede actuar en la diferenciación de los órganos genitales externos masculinos.

 

DIFERENCIACIÓN SOMATOSEXUAL

 

La diferenciación sexual humana, sobre todo la somática, ha sido comparada con una carrera de relevos, mediante la cual el cumplimiento del programa genético va siendo responsabilidad de diversos agentes biológicos. Dicha carrera comienza con la acción de los cromosomas sexuales: La presencia de dos cromosomas X en el cigoto determina la diferenciación somatosexual de la hembra, pero sólo anuncia su diferenciación psicosexual; en cambio la existencia de un cromosoma X y otro Y anuncia, pero no determina, la diferenciación somato o psicosexual masculina.

 

El testículo comienza a diferenciarse en la sexta semana de la vida intrauterina, a partir de la gónada indiferente, siempre y cuando el mensaje genético transmitido por el antígeno HY sea expresable. Las células germinales primitiva, que proliferan en toda la gónada, empiezan a transformarse en túbulos seminíferos primitivos, proceso que se completa alrededor de la octava o novena semana. El ovario comienza a diferenciarse mucho más tarde que el testículo, o sea, alrededor de la duodécima semana de desarrollo embrionario, y el proceso termina entre la vigésima y la vigésima cuarta semanas. Aunque la gónada indiferente tiende espontáneamente a transformarse en ovario, ello sólo ocurre a cabalidad si los dos cromosomas XX de las células germinales están activos; la accion previa del mensaje genético transmitido por el antígeno H-Y impide que haya una transformación ulterior en ovario, según Jost, no parece que en momento alguno del desarrollo embrionario se establezca una diferenciación histológica entre corteza ( que origina el ovario) y médula (que origina el testiculo) en la gónada indiferente.

 

DIFERENCIACIÓN DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL

 

En el momento actual, no se conoce a ciencia cierta los mecanismos que dan origen a las orientaciones heterosexuales (la más típica) y homosexual. Solo existen hipótesis, que establecen estrechas relaciones entre esta diferenciación y la de la identidad y el rol genéricos. En primer lugar hay que tener en cuenta los fundamentos biológicos generales de la identidad sexual. Como lo señala Beach , el sistema nervioso central esta genéticamente programado para funcionar bisexualmente; es decir, el individuo puede presentar excitabilidad y estimulabilidad homo y heterotípicas a los estímulos sexuales. En cuanto al papel de las hormonas sexuales, los estudios efectuados hasta el presente muestran que las concentraciones de andrógenos y estrógenos en la adultos no están en relación de causa a efecto con una determinada orientación sexual.

 

Por otra parte , hay que tener presente que, para entender el origen de la orientación sexual típica o atípica, no basta contar con los factores puramente hormonales, olvidando el importante y aún decisivo papel que desempeña el aprendizaje y la experiencia en el caso del ser humano. Además, una cosa es la inversión de la conducta sexual, que se observa frecuentemente en los animales inferiores y otra la Orientación sexual del hombre. Por lo tanto, lo que propone Dorner y otros deterministas hormonales podría ser cierto, pero quedaría por demostrar la relación existente entre las modificaciones cerebrales inducidas por las hormonas y la orientación sexual conscientemente percibida y deseada, que es típica del hombre. No obstante- tal como puede suceder con respecto a la diferenciación de la identidad y el rol genérico-,puede ocurrir también que, en ciertos casos, los factores hormonales predominen en la diferenciación de la orientación homosexual.

 

La dicotomía de los roles femeninos y masculinos en la gran mayoría de las culturas- que ha servido para que el hombre ejerza su dominio sobre la mujer- se ha basado en la supuesta existencia de diferencias innatas y esenciales en los caracteres , temperamentos y capacidades de los dos géneros, que determinan naturalmente los roles sociosexuales respectivos. Además de las diferencias en corpulencia y fuerza física- obviamente mayores en los hombres-, y en la anatomía sexual, rasgos como la agresividad, la independencia, la ambición, el liderazgo y la creatividad han sido asignados típicamente al sexo masculino, instrumental o fuerte, mientras que los antagónicos,como la afectividad, la emocionalidad, la dependencia, la timidez y el maternalismo han distinguido al sexo femenino, expresivo o débil. Sin embargo, fuera de las disimilitudes claras y complemetarias en la anatomía y fisiología sexuales (eróticas y reproductoras), resultantes del dimorfismo sexual cerebral y hormonal, existen muy pocas otras de origen biológico- todas ellas no esenciales que se identifiquen con la masculinidad o feminidad. Numerosas investigaciones socio antropológicas, sociológicas y psicológicas muestran que los rasgos sexuales mencionados corresponden más a variaciones dentro de un continuo que a posiciones polarizadas. Las únicas características sicológicas atribuidas a los varones que probablemente tienen origen biológico son la agresividad y las aptitudes visual-espacial y matemática, que son mayores en ellos que en las mujeres; la gran mayoría de los demás rasgos diferenciales han sido inculcados por la sociedad a los individuos, desde las edades más tempranas. Al respecto, parece que en algunas culturas las diferencias sexuales físicas no son percibidas necesariamente como bipolares. No obstante, todas las sociedades dan mayor jerarquía a las actividades masculinas, no importa cuales sean, y algunas culturas refuerzan la significación de dichas actividades prohibiendo a las mujeres practicarlas.

A lo largo de la historia, la socialización diferencial masculina-femenina ha convencido a mujeres y hombres de la superioridad de estos. La eficacia de tal adoctrinamiento es demostrada por el estudio de Broverman y colaboradores como según el cual, para los sicoterapeutas, los rasgos del hombre maduro y sicológicamente saludable se identifican con los del individuo adulto normal, pero los rasgos de la mujer adulta y sicológicamente saludable difieren significativamente de los del adulto normal; en otras palabras, los sicoterapeutas consideran que la mujer es mentalmente saludable debe aceptar los rasgos y comportamientos asignados por la cultura a su sexo, aunque ellos sean socialmente menos deseables en el adulto saludable típico (varón) . Por otra parte, en cuanto ser biológico, a la mujer se le ha negado la libertad sexual y el control de su propio cuerpo, merced al tabú de la virginidad premarital, al doble patrón de ética sexual y a la prohibición al aborto deseado por ella.En cuanto seres sociales, la inmensa mayoría de las mujeres se les ha impedido la adquisición de EDUCACION y culturas sólidas como que les permitan contribuir igualitaria y creativamente el acervo de la civilización. Por eso muchas mujeres se sienten intimimante descontentas con su sexo y preferirían ser hombres.

 

Con respecto a los mecanismos específicos responsables de la creación de los roles socio sexuales masculino y femenino las opiniones varían. Según Kagan, ello resulta en parte de las representaciones que de esos roles tengan los padres, y de sus ideas de cómo criar a los hijos; puesto que ellas difieren de acuerdo con el sexo morfológico externo de estos, el tratamiento que reciben es en consecuencia diferentes, para Kolberg, el concepto infantil de rol sociosexual resulta de la estructuracion activa que el niño hace de su propia experiencia, y no es el simple producto del entrenamiento social mediado por los padres. Por su parte, Mischel considera que los niños aprenden los roles socio sexuales por imitación de los modelos apropiados (masculinos o femeninos), con los cuales llegan a identificarse.

 

Inferioridad biológica o FISICA: hay muchas personas que ven en las diferencias biológicas entre los géneros la razón fundamental y natural de la ideología falocrática; por ejemplo, se piensa que los caracteres somáticos masculinos de mayor talla y desarrollo muscular son intrínsecamente de mejor calidad que los antagónicos femeninos. Es cierto que el hombre promedio aventaja a la mujer promedio en fuerza física, pero ocurre que la verdadera fortaleza biológica no esta dada por la corpulencia o el desarrollo muscular, sino por la capacidad de supervivencia como grupo o como individuo. Las estadísticas muestran que las mujeres están mucho mejor capacitadas biológicamente, porque se enferman menos y viven más tiempo que los hombres.