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Cómo hacer frente al acoso sexual No es tarea fácil decidir el método de hacer frente a las distintas formas de hostigamiento sexual. Por regla general las víctimas de estos vejámenes se hallan en una situación precaria, ya que tienen menos autoridad e influencia que la persona que las acosa. En consecuencia, como acontece con otras formas de coerción sexual, parece que la inmensa mayoría de casos de hostigamiento sexual no llegan a denunciarse, con lo que el perseguidor queda en libertad para seguir sus asedios. El conocimiento de las alternativas para solventar este trance, puede ayudar a darle la vuelta a la situación. He aquí, pues, unas cuantas recomendaciones prácticas: Si ha sido usted víctima de una agresión sexual o violación, consumadas o en grado de tentativa, por parte de un jefe, supervisor o compañero de trabajo, puede interponer una querella criminal o una demanda civil contra el autor del hecho. En los casos de hostigamiento sexual que no consiste en un ataque o agresión, tiene la posibilidad de enfrentarse al asediador de distintas maneras: Piense en la posibilidad de escribir unas líneas a su perseguidor, hombre o mujer, exponiéndole: 1) cuáles son los hechos desde su punto de vista (por ejemplo: "El día ----- del año-----, cuando nos encontramos en su despacho para revisar el borrador del contrato con la firma Smith, usted me rodeó con el brazo e intentó besarme, y después me pidió que viniera a su apartamento para poder trabajar los dos juntos con más intimidad"; 2) qué siente usted después de lo ocurrido (por ejemplo: Ahora, cuando lo veo, me preocupa el que usted no sea capaz de valorar mi trabajo con objetividad); y 3) cuáles son sus esperanzas de cara al futuro (por ejemplo: Deseo olvidar lo sucedido si de aquí en adelante nuestras relaciones son puramente profesionales). Otra salida sería encararse con la persona que le está asediando, personalmente o por teléfono, si bien es probable que ello produzca una reacción más emotiva que una carta. Otra posibilidad es hacer que la nota la redacte un abogado en vez de usted, conminando al hostigador a que cese en su conducta a menos que quiera exponerse a los efectos de una demanda judicial. (Una misiva escrita por un abogado puede resultar más eficaz que si la escribe usted, ya que el asediador se dará cuenta de que no se anda usted por las ramas).
Lleve un minucioso registro de todos los episodios de acoso, con inclusión de memorandos en los que figuren las fechas, las horas y los detalles concretos de las iniciativas de acoso. Anote el nombre de un eventual testigo, ya que su declaración puede tener mucho peso a la hora de probar sus alegaciones. Presente una queja en toda regla ante la persona pertinente (por ejemplo, a un individuo que pertenezca a la oficina del decano de la Facultad, al jefe de personal de la empresa o centro de trabajo, o a un enlace sindical, si está usted afiliada a un sindicato). Si la confrontación con el acosador y la presentación de una queja no dan resultado, procúrese la ayuda de otros compañeros o compañeras de trabajo con los que simpatice; es posible que sepa entonces de algún otro caso que se halló en parecidas circunstancias y a merced de la misma persona que la asedia a usted. Sopese la conveniencia de constituir un grupo para discutir el tema y hacer frente al acoso sexual. Si no logra poner remedio a la situación adoptando las medidas antes expuestas, o si ha sido despedida injustamente o discriminada de cualquier otra forma, tiene la posibilidad de presentar un escrito de queja ante el organismos pertinente. No se deje invadir por el sentimiento de culpa. La consideración más importante, tratándose del acoso sexual, es la de protegerse a sí misma, negarse a sentirse culpable o responsable de una u otra forma por los problemas que la asedian. Es un una víctima y no tiene por qué culparse de haber sido el blanco de tan vituperable proceder. Mientras nuestra cultura siga poniendo en práctica los estereotipos sobre rol de género que enseñan a las mujeres a ser víctimas sexuales y programan a los hombres para que consideren que las agresiones sexuales son "viriles", lo más seguro es que tengamos que afrontar graves problemas en materia de abuso sexual y sus muchas variantes.
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